Educar en colores, una mirada personal desde el Gan Or Hajayim
- Mónica Nudelstejer Russek

- 20 ene
- 2 Min. de lectura
Escrito por: Mónica Nudelstejer Russek (Directora de Kínder Or Hajayim)
En el campo de la educación infantil, múltiples estudios han demostrado que cada niño aprende de manera distinta y que los primeros años de vida son fundamentales para cimentar su desarrollo. Investigaciones en neurociencia afirman que durante la primera infancia se generan más de un millón de conexiones neuronales por segundo, moldeadas por la experiencia y el entorno (Center on the Developing Child, Harvard University, 2017).
Dicho de otra manera, cada vivencia, cada interacción y cada mirada que cada niño recibe influye directamente en su capacidad de crecer y aprender. Como educadores, esto implica una gran responsabilidad.
Ningún niño es gris; la singularidad de la infancia para un entorno Montessori
La filosofía Montessori nos enseña que cada niño es protagonista de su propio aprendizaje: con un ritmo único, intereses propios y una manera particular de explorar el mundo. Montessori a su vez, propone que las guías observen atentamente, acompañen y ofrezcan un ambiente preparado que responda a las necesidades individuales de cada alumno, respetando su curiosidad, autonomía y potencial.
Este año, desde el Gan Or Hajayim nos guía la frase “ningún niño es gris”, que nos recuerda que cada infancia posee colores propios dignos de ser vistos, valorados y acompañados.Asimismo, creemos que la verdadera educación nace de una mirada atenta y amorosa, lo cual está en sintonía con nuestro judaísmo.
Por citar algunos ejemplos, el Midrash Bereshit Rabá compara a las personas con las estrellas del cielo:
“Así como no hay dos estrellas iguales, tampoco hay dos seres humanos idénticos”. Midrash Bereshit Rabá
Por otra parte, en Pirkei Avot (4:3) leemos:
“No desprecies a nadie, pues no hay hombre que no tenga su hora, ni objeto que no tenga su lugar”. Pirkei Avot 4:3
La lectura de estos pasajes son parte de una brújula que nos acompaña día con día y que nos enseña que nuestra misión como educadores es velar por cada una de esas chispas únicas y por la neshamá que las hace brillar.
Un Gan donde la diversidad y la individualidad son el corazón del aprendizaje
En OH no creemos que se trate solo de aplicar estrategias pedagógicas, sino de cultivar un entorno en el que cada niño pueda expresarse, explorar y aprender desde su propia luz y ritmo.
La idea de que ningún niño es gris nos recuerda que la educación no debe ser uniforme ni estandarizada, pues cada infancia es un universo distinto de emociones, talentos y capacidades únicas.
Reconozcamos esta diversidad para construir experiencias de aprendizaje significativas, respetuosas y auténticas, que acompañen a los niños en su camino de descubrimiento.
Creo que si miramos a cada niño y permitimos que se vuelvan capaces de confiar en su potencial y en la fuerza de su individualidad, tendremos una comunidad capaz de construir un mundo más brillante, justo y humano.










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